Las víctimas mayoritarias de las fiestas populares crueles españolas son toros, pero también hay otros animales que sufren esta violencia, como cabras, burros, aves, ardillas y palomas entre otros.
El lanzamiento de una cabra del campanario en Maganenses de la Polverosa (Zamora) ha sido prohíbido por ley, ya que esta canallada avergonzaba al resto de pueblos de Castilla y León. Consistía en lanzar a una cabra del campanario por las fiestas patronales en honor a San Vicente. El primer año que esta se prohibió, el pueblo llamó a la desobediencia y fueron lanzadas dos cabras.
Respecto al origen de la tradición existen diversas versiones, entre las que se destacan dos que podrían ser más o menos ciertas. Parece ser que a principios del siglo veinte, Don Marcos , que era el cura del pueblo, tenía unas cabras que le había regalado el Conde Patilla, terrateniente de la zona. Don Marcos aceptó el regalo con la condición de utilizarlas en beneficio de los muchos pobres del pueblo, porque, en aquellos tiempos, el Conde Patilla era el dueño de la mayoría de los campos y eran muy pocos los que disponían de un terruño para poder sembrar algo. Así que Don Marcos permitía que los necesitados ordeñasen las cabras para quedarse con la leche.
Un veinticuatro de enero, una vez que habían pasado las fiestas de San Vicente y San Vicentico, alguien ordeño las cabras y se olvido de cerrar el corral. Las cabras, viendo un risco, que no era otra cosa que las escaleras del campanario, subieron hasta la cima y una de ellas se despeñó cayendo al suelo. “Milagrosamente” resultó ilesa y siguió su camino tan campante. A partir de aquel momento después de la las fiestas mencionadas, que se celebran el veintidós y veintitrés de enero, se comenzó a celebrar la fiesta del “Salto de la Cabra” el día veinticuatro de enero. No se sabe si en los años posteriores se tiró una cabrá desde el campanario para conmemorar el “milagro” pero si se tiene constancia de que se celebraba una gran fiesta.
Otra versión apunta a que la fiesta es mucho más antigua: Se llama del salto de la cabra porque el pueblo, para celebrar el final de los festejos de San Vicente y San Vicentico, seleccionaban una cabra o varias para hacer una comilona y el método era hacer saltar el caño a dos o más ejemplares y la que caía al caño era la que se sacrificaba.
Otros opinan que nunca se tiró ningún pellejo, sino que fue allá por el año sesenta y nueve cuando una peña de unos diez hombres decidió comprar una cabra y tirarla desde el campanario para que cayera a una lona y mantearla. Esta peña, no sin dificultades, continuó comprando y tirando la cabra llegándose a preparar una lona adecuada sólo para esa ocasión. El festejo comenzó a ser conocido por los habitantes de la zona y llegaron a reunirse muchas personas para concelebrar la fiesta con “los de la viga atravesada”, que así se llama a los vecinos de Manganeses.
Pasados diez o doce años, la peña se disolvió por asuntos personales y parecía que no había nadie que se quisiera encargar de continuar tirando la cabra para conservar el carácter popular del evento. Uno de los promotores sugirió al alcalde que fueran los quintos los que tomasen el relevo y así lo hicieron. A partir de aquel momento el ayuntamiento compraba la cabra y los quintos eran los que la tiraban, aunque ya no se manteaba. En esta época venían a la fiesta autoridades de otros ayuntamientos, e incluso en alguna ocasión vino el gobernador provincial con su señora.
Pero a los dos o tres años, no se sabe muy bien cual fue el desencadenante: Carrascal, que trató el tema en un informativo; los ecologistas que empezaron a levantar la voz y denunciaron una y otra vez que aquello era una tortura para un animal vivo… El caso es que Manganeses de la Polvorosa comenzó a ser protagonista en periódicos y televisiones y empezaron las dificultades… Y los quintos de turno ponían más empeño en proseguir con la tradición cuanto más trabas se ponían: no se puede tirar una cabra, se tiran dos.
En una ocasión vino a protestar una mujer inglesa. El caso es que la mujer ( que según los vecinos llevaba un abrigo de pieles) compró las dos cabras que habían tirado desde el campanario y se las llevó a Barcelona mostrándolas a los medios.
A partir de este momento se dijeron verdades y mentiras, se tergiversó la información y Pepe Navarro invitó a los organizadores a su programa. La entrevista fue una pantomima que, en opinión de los organizadores, no tenía otro objetivo que abochornar a los que habían asistido y a todos los vecinos del pueblo. Y para colmo, en una serie de televisión, en la que la protagonista era una veterinaria, se simuló una situación semejante y los de Manganeses se vieron ridiculizados hasta el extremo.
Volvieron las prohibiciones y las denuncias, el pueblo se dividió, los quintos intentaron volver a tirar la cabra y el propio cura llamó a las autoridades que mandaron a los antidisturbios, organizándose una gran confusión que, como siempre, tuvo su eco en los medios.
El ayuntamiento y una comisión de vecinos intentaron hablar con las autoridades para aclarar algunas mentiras, por ejemplo: las cabras no sufrían lesiones y después de la fiesta proseguían como si nada, con una excepción que no fue originada por el lanzamiento sino por las malas condiciones físicas del animal. Pero fue inútil, el lanzamiento se prohibió definitivamente.
Yo no soy partidaria de que se maltrate a ningún animal, pero comprendo que algunos vecinos no entiendan por qué a ellos les prohíben tirar la cabra y en cambio en el mismo país se celebran multitud de fiestas en las que se maltrata a los toros.
Sara Otero Freiría 4ºB
Yo habia leido otra historia hace algunos años pero ahora no la encuentro.
ResponderEliminarSegun esa historia, la tradicion habria comenzado durante la ocupacion francesa de España (o la expulsion de los franceses mas bien), en aquel momento celebraron las fiestas lanzando un frances, debia ser que a los franceses esa celebracion no les gustaba y pronto fue dificil repetir la celebracion por falta de franceses (quiza no les gustaba que les tirasen del campanario, quien sabe :D ), asi que tuvieron que sustituirlos por cabras, quiza pensaron que el pueblo no notaria la diferencia :D :D :D.
Pero como digo, no encuentro referencias a esa historia asi que probablemente sea equivocada.