lunes, 28 de noviembre de 2011

Descripción de Lucia.

Lucia es alta, como su autoestima, delgada y morena, su piel semeja el color del chocolate y su dulzura supera la de este,  tiene pequeños granitos, rojos como cerezas, propios de una chica de su edad, para intentar disimularlos se ha cortado flequillo ella misma.
Tiene el pelo marrón con algunos reflejos más claros, a juego con sus ojos tan expresivos como sus palabras... A las que algunos temen y por las que otros mueren.
Le encanta la moda como refleja su vestuario..

lunes, 21 de noviembre de 2011

Leopoldo Alas Clarín

De Pas no se pintaba. Más bien parecía blanqueado. (significa que su piel es tan blanca como el yeso) En efecto, su piel blanca tenía los reflejos del yeso. En las mejillas, un tanto avanzadas, bastante para dar energía y expresión característica al rostro, sin afearlo, había un ligero encarnado que a veces tiraba al color del corbatín y de las medias.(se ponía ta rojo como el corbatín) No era pintura, ni el color de la salud, ni anunciador del alcohol; era el rojo que brota en las mejillas al calor de palabras de amor o de vergüenza que se pronuncian cerca de ellas, palabras que parecen imanes que atraen el hierro de la sangre. Esta especie de atasco también la causa el orgasmo de pensamientos del mismo estilo. 

En los ojos del Magistral, verdes, con pintas que parecían polvo de tabaco,(quiere decir que sus ojos verdes tenían pintas marrones) lo más notable era la suavidad de alga; (significa que su piel es tan suave como un alga) pero en ocasiones, de en medio de aquella saín pegajosa salía un resplandor punzante, que era una sorpresa desagradable, como una aguja en una almohada de plumas.(significa que su mirada era muy fuerte) Aquella mirada la resistían pocos; a unos les daba miedo, a otros asco; pero cuando algún audaz la sufría, el Magistral la humillaba cubriéndola con el telón carnoso de unos párpados anchos, gruesos, insignificantes, como es siempre la carne informe. 

La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto. Aquella nariz era la obra muerta en aquel rostro todo expresión, aunque escrito en griego, porque no era fácil leer y traducir lo que el Magistral sentía y pensaba

Los labios largos y delgados, finos, pálidos, parecían obligados a vivir comprimidos
por la barba que tendía a subir, amenazando para la vejez, aún lejana, entablar relaciones
con la punta de la nariz flexible. Por entonces no daba al rostro este defecto apariencias
de vejez, sino expresión de prudencia de la que toca en cobarde hipocresía y anuncia frío y
calculador egoísmo. Podía asegurarse que aquellos labios guardaban como un tesoro la
mejor palabra, la que jamás se pronuncia. La barba puntiaguda y levantisca semejaba el
candado de aquel tesoro.

La cabeza pequeña y bien formada, de espeso cabello negro muy

recortado, descansaba sobre un robusto cuello, blanco, de vigorosos (significa que tenía músculos fuertes y robustos) músculos, un cuello de
atleta, proporcionado al tronco y extremidades del fornido eclesiástico que hubiera sido en su
aldea el mejor jugador de bolos, el mozo de más partido; y a lucir entallada levita, el más apuesto vagabundo de Vetusta.








lunes, 14 de noviembre de 2011

El diario de Ana Frank

Querido diario,  la vida no es fácil en la oscura y húmeda casa de atrás. No salimos nunca fuera, tengo que ser siempre sigilosa, hay mucha tensión, abeces se crean fuertes disputas, y esque vivir ocho personas apretujadas no es nada fácil.  Creo que no te había dicho que además de los Frank, hay otros cuatro judíos escondidos: Hermann y Auguste van Pels con su hijo Peter, y Fritz Pfeffer. Cuatro oficinistas de la empresa de Otto ayudan y protegen a los escondidos. Todos temen que nos descubran. 
A mi lo único que me ayuda a pasar el tiempo es leer o sentarme en el pequeño escritorio de mi habitación y escribir mi diario.  Me gusta ver el castaño desde el desván pero  incluso asomarse a una ventana puede ser peligroso...
A veces, los ocupantes del refugio comentan detalladamente sus deseos acerca de cuando recobren la libertad. Yo los apunta todos el 23 de julio de 1943: "Lo que más anhelan Margot y el señor Van Pels es un baño de agua caliente hasta el cogote, durante por lo menos media hora. La señora Van Pels quisiera irse enseguida a comer pasteles, Pfeffer en lo único que piensa es en su Charlotte, y mamá en ir a algún sitio a tomar café. Papá iría a      visitar al señor Voskuijl, Peter se iría al centro y al cine, y yo de tanta gloria no sabría por dónde empezar. Lo que más anhelo es una casa propia, poder moverme libremente y que alguien me ayude a hacer los deberes, o sea: volver al colegio.
Bueno kitti, creo que es hora de que me vaya a dormir, mañana te seguiré contando como va todo en el refugio.


SARA OTERO FREIRÍA